El Real Madrid, que no vencía un partido a domicilio desde que derrotó al Atlético en el Vicente Calderón, goleó al Mallorca (0-3) en el ONO Estadi con Robben de nuevo como gran protagonista.
Al extremo holandés los elogios no se le han subido a la cabeza. Fue fiel a su estilo en todo momento, encarando y buscando sin descanso el desborde por los costados. Jugó a banda cambiada, donde más daño hace, y en una de sus 'envenenadas' diagonales logró el primer tanto de los blancos a los dos minutos de partido.
Está muy fuerte físicamente, sin miedo a lesionarse, algo que en ningún momento se había producido desde su aterrizaje en el club de Chamartín. Como dijo Alfredo Di Stéfano, "Robben va a una marcha superior al resto".
De nuevo fue la chispa y la punta de velocidad del Real Madrid, esta vez con el ONO Estadi como escenario, que observó para su disgusto como la zaga del Mallorca fue incapaz de pararle los pies.
Encontró el apoyo de Higuaín, que esté acertado de cara a puerta o no siempre inquieta la meta contraria, y de Raúl, extramotivado por el hecho de cumplir 500 partidos de Liga con la elástica merengue sobre sus hombros.
Esas ganas del capitán le llevaron a la consecución del segundo tanto de su equipo. El gol fue de bella factura. El 'Pipita' se deshizo con gran habilidad de sus marcadores y metió un pase de la muerte que el 'Siete' llevó a las redes al más puro estilo 'La Saeta', con un taconazo precioso.
Los hombres de Juande Ramos dominaban el encuentro con claridad gracias al buen hacer de Gago y 'Lass', de nuevo destacado en el corte y no falto de recursos con el balón en los pies. Antes del descanso Higuaín pudo haber finiquitado la contienda, pero su disparo lo detuvo bien colocado el debutante Aouate.
En el segundo tiempo el Mallorca se dio cuenta de que no tenía nada que perder y de que si quería sacar algo positivo en lo que a puntos se refería tenía que ir al ataque. Manzano adelantó las líneas y fue entonces cuando su equipo dispuso de más oportunidades para recortar distancias.
Sin embargo, el conjunto merengue continuó llevando la iniciativa y teniendo opciones claras de ampliar su renta. A Robben se le escapó el tercero al entretenerse demasiado con el esférico, lo que provocó que la jugada terminara diluida en la nada.
Otra tuvo el holandés para fulminar definitivamente a los isleños, pero mandó el cuero al palo en un mano a mano frente a Aouate. No importó, porque apenas un minuto después Sergio Ramos, como un tren incorporándose desde atrás, remató el balón al interior de la meta local, y al Mallorca de paso, tras un pase de Fernando Gago.
Desde entonces y hasta que el colegiado indicó el final, el encuentro fue un monólogo madridista. Huntelaar saltó al campo por Raúl, Palanca por Robben y Van der Vaat por Higuaín.
El Real Madrid volvió a ganar lejos del Bernabéu y lo hizo de forma contundente. Con Juande Ramos el equipo tiene otra cara. Domina los partidos y, sobre todo, obtiene resultados.
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